Mi niñez

2 Comentarios

  1. Jorge Cerball said:

    Los primeros años son probablemente los que más huella dejan en nuestras personas. Y en el caso de Willi, los documentos e ilustraciones que describen la catástrofe humanitaria de la Guerra Europea y de los años de post-Guerra me parecen importantísimos. Estaba justamente acabando la lectura del libro de Karl Bartz «Cuando el Cielo estaba en Llamas» (impreso en 1955, traducción francesa del original «Als der Himmel brannte») que recuperé de la biblioteca de mi suegro fallecido hace 14 meses. El editor francés publica en su colección «cabo a la aventura», con una carátula que presenta un bombardero en picada, uno de sus motores en llamas. Lo de «aventura» no tiene nada que ver con el contenido del muy bien documentado libro que describe un régimen autoritario, tiránico, descabellado en su estrategia, guiado solo por su soberbia; un drama humano para miles de pilotos, cientos de miles de soldados y millones de civiles. Serio, sobrio, sobrecogedor y dramático.
    Entre las paginas mas terribles están las 361 y 362: «El 3 de febrero de 1945, mil bombarderos sembraron la destrucción del inmenso Berlin. La guerra aérea se desenvolvía con una violencia que supera el entendimiento. Al tiempo que los Rusos evitaban el bombardeo de las ciudades, desde el Oeste, la venganza azotaba con ferocidad. Los caballeros del Apocalipsis se precipitaban sobre Alemania. Las construcciones de una civilización secular eran arrasadas en pocos minutos.
    El 14 de febrero, se produjo la horrenda tragedia de Dresde. Ningún espíritu humano podrá jamas describir lo que sufrió esta infortunada ciudad. Jamas se llegara a conocer cada uno de los hechos, en detalle, todo lo que ocurrió durante este día de terror. Dresde era en ese momento la ciudad de la miseria y de la desesperante angustia. Los observadores aliados habían visto, ese día, la inmensa masa de refugiados que, del Este, se dirigían hacia Dresde. Pudieron sobrevolar la ciudad y constatar el gran numero de gentes que acampaban en calles y plazas, en el Gran Parque y en las praderas al borde del rio Elba, en el frio glacial! Pues bien, esta ciudad donde se había refugiado la mas desgarradora miseria de 700 mil miserables que huían de la invasion, fue atacada con la táctica Harris por mil aparatos británicos, con el centro de la ciudad como objetivo.
    Cinco mil bombas explosivas y 400 mil bombas incendiarias fueron largadas sobre esta ciudad sobre-poblada. Los inmuebles en llamas se desplomaban en las calles en medio de verdaderas cascadas de llamas que cercaban a quienes buscaban salida. Esa gente pereció quemada viva.
    Y eso no fue todo, tres horas después de la primera tempestad de fuego, un millar de bombarderos surgieron en el cielo, esta vez a baja altitud, largando sus bombas explosivas sobre la multitud y usando sus armas de bordo. Al día siguiente, aparecieron, viniendo del Sur, 1350 fortalezas volantes: era el turno de los Americanos y, un poco mas tarde aun 1100 bombarderos.
    Hasta abril 1945, se pudo enterrar 30 mil muertos. Cuántos hubo en realidad? Nunca se sabra. Ciertas estimaciones hablan de 60 mil, las de los americanos los evaluan a 250 mil.
    Un ataque que, desde el punto de la estrategia militar, era totalmente injustificado.» Y Harris, escribe el autor mas adelante, no paso a la historia como un gran hombre, sino como un personaje embarazoso para los aliados… Qué triste (y vergonzosa) pagina para la Humanidad.

    1 enero, 2019
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    • wnway said:

      Gracias Jorge por tus comentarios que subrayan la catástrofe humana.

      2 enero, 2019
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